La que alguna vez fuera probablemente la Avenida más importante de la capital potosina, ahora luce desolada y cada vez más con ganas de evitar la zona por temor a ser víctima de la delincuencia.
Hasta hace tres años vivir cerca de la Avenida Venustiano Carranza era símbolo de plusvalía y abolengo de los potosinos de antaño, tener una gran movilidad para cualquier parte de la ciudad ya sea en automóvil propio, o usando el transporte urbano para dirigirse a varios destinos, el poder acudir a diversas tiendas que contaban con buena reputación, así como a algunos establecimientos de vida nocturna en las cuales se podía ir a tomar una copa o incluso por las tardes disfrutar de un bello paseo dominical desde el parque de Morales, pasando por el jardín de Tequis y culminando en el Centro Histórico de la capital.
Ahora, estar cerca de la otrora magna Avenida es sinónimo de contar con un gran peligro debido a lo desoladas que lucen las calles, curiosamente desde poco después de que fuera rehabilitada de forma integral por la administración de Juan Manuel Carreras, hasta que una idea sin pies ni cabeza, decidió que debía ser usada como ciclovía que fue mal planeada.

Créalo o no, pero la vida de la dicha arteria fue cayendo cada vez más, y no solamente por la pandemia, sino por la cada vez mayor dificultad para poder asistir a esos comercios, ¿para qué batallar en quedarse estacionado en calles aledañas cuando mejor se puede ir a restaurantes en algún centro comercial o en otras zonas de la ciudad?
No hace falta ser un experto en estadística para encontrar que hay una fuerte correlación entre implementar una ciclovía que fue pésima, con la forma en la cual empezaron a quebrar los negocios de la misma. Edificios abandonados que están en venta, locales que algún día lucieron abarrotados ahora en la desolación total, aunado a un recinto imponente de la SEGAM que ahora es un nido de mala muerte e incluso ha sido nota por transeúntes que han sido asaltados, así como por haber tenido un incendio en la semana pasada.

¿Quieren reactivar a los negocios locales? ¿Por qué no empezamos por escucharlos a ellos que mueven la economía de la ciudad y no solamente a un puñado de personas que transitan por las ciclovías como recreación? Que no vengan a decir los ciclistas que esto va en contra de la movilidad de la ciudad, porque cuando estaba un contador de usuarios de las ciclovías no juntaban ni 150 personas al día.

Ahí están las fotografías que evidencian los negocios vacíos y mucha gente prefiriendo evitar la zona. ¿De qué sirve que sea una avenida bonita si no atrae a nadie? No se trata de estar en contra de una movilidad sustentable, sino de obras que no tienen ni pies ni cabeza