Sin representantes de primer nivel de los tres poderes ni de las principales instituciones de seguridad, el alcalde capitalino mostró escaso músculo político; protestas por falta de agua marcaron la jornada.
Lo que pretendía convertirse en una demostración de fuerza política rumbo al 2027 terminó por exhibir un escenario muy distinto para el alcalde Enrique Galindo Ceballos durante su Segundo Informe de Gobierno de su actual administración, realizado en la Plaza de los Fundadores.

Las ausencias fueron uno de los principales mensajes de la noche. No acudieron titulares de los tres poderes del Estado ni representantes de primer nivel de instituciones como la Guardia Nacional, Sedena, FGR y FGE, pese a tratarse del principal acto político anual del presidente municipal.
También llamó la atención la escasa presencia de representantes de sectores tradicionalmente vinculados con el poder político y económico potosino. De alrededor de 80 notarios, únicamente seis habrían asistido al evento, de acuerdo con el recuento realizado entre los invitados.
El contraste fue evidente con las expectativas generadas previamente por el propio alcalde, quien había adelantado públicamente la presencia de alcaldes de otras ciudades, senadores y dirigentes políticos como parte de un informe que buscaba trascender el protocolo municipal.
Entre los asistentes destacaron, en cambio, personajes de administraciones y grupos políticos del PRI y PAN que gobernaron San Luis Potosí durante décadas. Exfuncionarios y viejos cuadros políticos reaparecieron en Fundadores, en una imagen que inevitablemente remitió a las anteriores administraciones estatales.
La convocatoria tampoco logró borrar las imágenes de espacios disponibles entre el público. La presencia de trabajadores municipales, elementos policiacos y personal de distintas áreas del Ayuntamiento reforzó la percepción de que la administración tuvo que recurrir a su propia estructura para arropar el acto.
Todo ocurrió además en una jornada particularmente complicada para Galindo. Horas antes del informe, vecinos de distintas colonias bloquearon Reforma y Venustiano Carranza para denunciar que llevan semanas sin agua y reclamar al Interapas y al propio Ayuntamiento una solución al desabasto. Los inconformes cuestionaron que los recibos continúen llegando pese a carecer del servicio.

La inseguridad también irrumpió en la jornada: a unas cuadras de Fundadores se registró un ataque armado contra un hombre, precisamente mientras en el primer cuadro se mantenía el operativo especial desplegado con motivo del informe.
El escenario resultó especialmente relevante porque el evento tenía una lectura política rumbo a 2027. Días antes, Galindo había anticipado una amplia lista de invitados y distintos análisis locales colocaban el informe como una plataforma para proyectar sus aspiraciones políticas más allá de la alcaldía.
Así, entre ausencias, lugares vacíos, viejos cuadros políticos y protestas ciudadanas, el pretendido despliegue de fuerza terminó lejos de la imagen de gran convocatoria que se había anticipado.

El enorme escenario, las megapantallas y la producción instalada en Fundadores no fueron suficientes para ocultar el principal mensaje político de la noche: Galindo quiso verse grande rumbo a 2027, pero su destape terminó viéndose chiquito.