Una rejilla de alcantarilla completamente vencida en el cruce de Santos Degollado y avenida Mariano Jiménez se ha convertido en una trampa para automovilistas, pese a que vecinos aseguran que el desperfecto ya fue reportado en varias ocasiones.
La estructura está levantada y fuera de su lugar, justo en una zona donde los vehículos realizan maniobras para incorporarse a Santos Degollado. Un descuido podría terminar en daños materiales o incluso provocar un accidente.

La pregunta es inevitable: ¿cuántos reportes necesita recibir el Ayuntamiento capitalino y el Interapas para actuar? La ciudadanía no está pidiendo un favor, está exigiendo que se atienda un riesgo que lleva tiempo frente a todos.
Mientras la rejilla continúa deteriorándose, el alcalde Enrique Galindo aparece más ocupado en festejar su cumpleaños que en resolver los problemas cotidianos que enfrentan los capitalinos.

Los ciudadanos ya hicieron su parte: reportaron el peligro. Ahora corresponde a Interapas y al Ayuntamiento dejar de hacerse de la vista gorda y reparar de inmediato esta alcantarilla antes de que ocurra una tragedia.
Porque gobernar también significa atender una rejilla rota, escuchar a los vecinos y evitar accidentes, no solamente aparecer en festejos y fotografías.