San Luis Potosí, SLP.- Los cabildos de San Antonio y Tancanhuitz aprobaron de manera unánime acuerdos para rechazar la fracturación hidráulica (fracking), así como cualquier megaproyecto extractivo y el uso de explosivos vinculados con Petróleos Mexicanos (Pemex), con lo que ambos municipios buscan impedir el desarrollo de estas actividades en sus respectivos territorios de la Huasteca Potosina.
El primer acuerdo fue avalado por el Ayuntamiento de San Antonio el pasado 21 de julio, luego de las movilizaciones realizadas desde el 7 de junio y durante las primeras semanas de julio de 2026, en las que comunidades indígenas presentaron actas de asamblea de no consentimiento, sustentadas en su reconocimiento como sujetos de derecho público. Dos días después, el Cabildo de Tancanhuitz respaldó una medida similar en una sesión extraordinaria de carácter semiabierto, en la que participaron autoridades tradicionales y representantes de comunidades tének y náhuatl.
Con estas decisiones, ya son dos los municipios potosinos que niegan la posibilidad de autorizar proyectos relacionados con Pemex, luego de que la empresa solicitara a diversos ayuntamientos de la región mantener vigentes permisos para el uso y almacenamiento de explosivos.
Durante la sesión de Cabildo en San Antonio, el alcalde Benito González Hernández afirmó que la resolución obedece a la voluntad de las comunidades y a la protección de sus recursos naturales.
“Hoy nos levantamos no solo como individuos, sino como una sola voz unida por un propósito inquebrantable: decir un no rotundo, definitivo e irrefutable al fracking. Esta técnica disfrazada falsamente de progreso es una amenaza directa a nuestros recursos más sagrados: nuestra tierra, nuestra agua y nuestra vida. El gobierno que me honro en presidir es del pueblo y está con el pueblo; la soberanía energética jamás debe lograrse a costa de entregar nuestro futuro y destruir el entorno”.
En Tancanhuitz, integrantes del Cabildo coincidieron en que el rechazo no solo se limita al fracking, sino que también abarca otros proyectos extractivos que, consideraron, representan un riesgo para el medio ambiente y la salud de la población.
“¿Quiénes serían los beneficiados? No serán los pueblos originarios sino las grandes empresas extranjeras (…) No podemos cambiar agua limpia y salud por más combustible… No estoy en contra del progreso, estoy en contra del progreso que destruye nuestro hogar”.
Como parte de los acuerdos aprobados, ambos ayuntamientos impedirán la expedición de licencias de construcción, cambios de uso de suelo, permisos para el manejo de explosivos y la celebración de convenios relacionados con proyectos de fracking promovidos por Pemex, además de reforzar la protección del territorio, las fuentes de agua y los derechos de las comunidades originarias.