San Luis Potosí, SLP.- A más de un año de su entrada en vigor, el impuesto ambiental en la entidad presenta resultados muy por debajo de lo proyectado, luego de que en el primer trimestre apenas se ha recaudado una fracción mínima de lo estimado para este 2026, reconoció el gobernador del estado, Ricardo Gallardo Cardona.
“Va un 20%, apenas del 100% esperado”, señaló el mandatario al referirse al avance de la recaudación. Sin embargo, enseguida acotó la magnitud del rezago: “50 millones, no van ni 3 millones de pesos, imagínate. Entonces, con eso no haces ni siquiera un programa”, admitió, al reconocer que los ingresos actuales resultan insuficientes para sostener políticas públicas en la materia.
El desfase, explicó, no responde únicamente a factores administrativos, sino principalmente a la falta de cumplimiento por parte de los contribuyentes obligados, en su mayoría empresas con emisiones contaminantes.
“No, va muy poco. Nadie lo ha querido pagar casi”, dijo al ser cuestionado sobre el nivel de participación en el pago de este gravamen.
El titular del Ejecutivo estatal también vinculó esta situación con una débil cultura ambiental entre la población y el sector productivo, lo que, consideró, limita el impacto del impuesto.
“También es un tema que, volvemos a lo mismo, la cultura, el medio ambiente pues es mínima. No se cuida el medio ambiente porque no hay una cultura del cuidado”, expresó.
Este impuesto, vigente desde el 1 de enero de 2025, aplica a personas físicas y morales que generan emisiones de gases contaminantes, estableciendo para 2026 una cuota base de tres Unidades de Medida y Actualización (UMA) por tonelada de dióxido de carbono o su equivalente. Además, contempla la obligación de presentar declaraciones periódicas ante la Secretaría de Finanzas.
El esquema también prevé sanciones para quienes incumplan con sus obligaciones, que van desde multas económicas y recargos hasta posibles clausuras o suspensión de permisos en casos reiterados.
Para este año, la Ley de Ingresos incorporó ajustes en materia de estímulos fiscales con la intención de incentivar la reducción de emisiones y la adopción de tecnologías limpias por parte de las empresas.
En paralelo, el gobierno estatal prevé reforzar la supervisión en torno a este impuesto, mediante acciones coordinadas entre la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) y Protección Civil, con un enfoque tanto preventivo como correctivo.
“Lo que sí es que Segam va a empezar a aplicarse muy fuerte con protección civil, en ese sentido de poder no nada más sancionar a las empresas, sino darles un mapa de riesgo, que sepan con lo que tienen que contar y que ellos también pongan de su parte”, explicó.
Con estos resultados, el impuesto ambiental enfrenta el reto de incrementar su nivel de cumplimiento y consolidarse como un instrumento eficaz para financiar acciones ecológicas y reducir emisiones contaminantes en el estado.