San Luis Potosí, SLP.- El colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros SLP expresó su rechazo a la posible designación de personas que, a su juicio, carecen de la experiencia necesaria para dirigir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), instancia que actualmente busca a su nuevo titular. Edith Pérez Rodríguez, presidenta de la organización, señaló que algunos aspirantes no cumplen con los requisitos para garantizar resultados frente a la crisis de desapariciones que vive el país.
“Hay un sujeto que se llama Javier Ballesteros, que tiene año y medio en la Comisión Nacional. Él sigue trabajando, sigue cobrando, y tiene año y medio cuando se dice que tiene que tener tres años de experiencia”, indicó Pérez Rodríguez, en referencia a uno de los aspirantes.
La activista destacó, en contraste, la preparación de la maestra Sol Salgado como una opción confiable para liderar la CNDH. “Es una mujer bastante capacitada, bastante empática, a trabajar, tiene muchos estudios, y sobre todo tiene ese amor para los desaparecidos (…) No quiero que me traten bien a mí, quiero que traten bien a aquel que está allá en la foto, que lo vayan y lo busquen, que creen esas dinámicas y esas estrategias que nosotros como madres buscadoras también hacemos en noches de desasosiego”, expresó Pérez Rodríguez.
Pérez Rodríguez advirtió que la imposición de un perfil sin el respaldo de los colectivos generará resistencia y movilizaciones en todo el país. “Yo creo que ahora sí, vámonos todas, vamos a luchar y hacerles un trato. Y les vamos a ir a quemar la puerta de los palacios de toda la República Mexicana”, afirmó.
La CNDH se encuentra en proceso de renovación de su titularidad, luego de la reelección de Rosario Piedra Ibarra en 2024, un procedimiento que ha sido criticado por cuestionamientos sobre su independencia y efectividad en la defensa de los derechos humanos.
Organizaciones civiles han denunciado la falta de atención a víctimas y la ausencia de un acompañamiento real a los colectivos de búsqueda. Actualmente, más de 114 mil personas permanecen desaparecidas en México, situando al país ante una de las emergencias de derechos humanos más graves de su historia reciente.