Eran las 19:17 de la tarde del lunes 23 de junio, cuando el vuelo número 70 de Aeroméxico despegó del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con destino al Aeropuerto de Roma – Fiumicino, aunque los nervios, la emoción y los pensamientos estaban centrados en lo que pasaría el 27 de junio en la Basílica de San Pedro.

Israel Sánchez Ramírez, Pedro Pablo Ruíz Baltazar y Jiergue Stanley Augustin, diáconos de la arquidiócesis de San Luis Potosí, recibieron la noticia en marzo, de que habría la posibilidad de ser ordenados sacerdotes por el Papa Francisco, durante la festividad del Sagrado Corazón de Jesús el día previo al Jubileo de los Sacerdotes en junio, una noticia que, según comentan, fue de mucha alegría y para la cual tendrían tres meses para finalizar sus preparativos para el sacerdocio.
SOLO SON TRES MESES
Aunque tres meses es un periodo de tiempo muy corto, fueron grandes los cambios que se tuvieron en ese entonces, no solamente para los diáconos en lo personal, espiritual y pastoral, sino también para la Iglesia al tener la sede vacante tras el lamentable fallecimiento del Papa Francisco y la llegada como Sumo Pontífice del peruano León XIV trayendo varios cambios, en los que están incluidos los procesos de ordenación.
Los diáconos Israel, oriundo de la capital potosina, y Pedro Pablo, de San Ciro de Acosta, tienen la ventaja de contar con pasaporte mexicano, por lo que solo era necesario tener ese documento vigente y al aterrizar, esperar a que les pusieran un sello antes de salir del aeropuerto sin tener más trámites pendientes.
Por su parte, Jiergue Augustin tiene la peculiaridad de, administrativamente tener un pasaporte que indica que su nacionalidad es haitiana, pero cabe destacar, que está incardinado a la Arquidiócesis de San Luis Potosí desde hace 9 años, y su corazón le pertenece a la Parroquia de San Jerónimo en Moctezuma donde desarrolló sus experiencias pastorales, así como en la casa del migrante, lugar donde había tenido su primer contacto pastoral en San Luis Potosí. Ese pasaporte y los trámites, de los cuales la fe no entiende, parecieran ser lo único que le podrían haber impedido que fuera ordenado en el Vaticano.
¿Qué necesitaba? Siendo una carrera contra reloj, la Arquidiócesis se apresuró junto a Augustin para llenar un formulario de solicitud de visa Schengen, documentos que indiquen la finalidad del viaje incluyendo los lugares en donde se hospedará, cartas de invitación, motivos por los cuales deberían de hacerse las cosas en Italia en vez de en otro país, documentos que muestren una solvencia económica, boletos de avión que cuenten con fechas de ingreso y salida bien definidos, así como un seguro médico de viaje son los documentos necesarios para poder presentar la solicitud de visado. Después de ahí queda esperar si es necesario realizar una cita en la Embajada de Italia en espera de la disponibilidad acorde a la agenda de la dependencia y si todo sale bien, entre 15 y 45 días naturales podrán tener una respuesta a la solicitud de visa.

Si usted cree que lo más difícil era poder cumplir con los trámites del seminario, no conoce lo complejo que fueron los trámites para Augustin, ya que la Embajada de Italia indicó que le daría cita por ahí de octubre. Tuvieron que intervenir el Nuncio Apostólico, Monseñor Joseph Spiteri en la Ciudad de México y el Embajador de México en Italia, junto con dos Secretarías del Vaticano y parte del Colegio Pontificio Mexicano en Roma para abogar por la aprobación urgente y necesaria del visado.
El jueves 19 de junio, por fin se logró que se aprobara la solicitud de visa para que fueran tres los diáconos que serían ordenados y no dos, “si él se va a ordenar, es solo porque Dios quiere” expresó un sacerdote que ayudó desde la Secretaría de Estado en el Vaticano; y pensar que solo fueron tres meses.
EL VIAJE A ROMA
En el vuelo AM 70 los tres diáconos se encaminaron junto con el Arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe y algunos sacerdotes potosinos con rumbo a Roma, en donde estarían en ejercicios espirituales en el Vaticano previo a su ordenación, así como algunos ensayos generales.

Según lo informado en un inicio por el Vaticano, la intención era que se ordenaran 500 sacerdotes de todo el mundo, la Misa se celebraría en la Plaza de San Pedro. Entre problemas de algunos que no contaron con recursos económicos, visas, y algunos otros detalles, al final se informó que serían 32 los diáconos que tomarían el sacramento del sacerdocio, permitiendo que, debido a la ola de calor extremo en la ciudad de Roma, con temperaturas que iban por encima de los 40 grados, la ceremonia tuviera lugar dentro de la Basílica en punto de las 9 de la mañana, hora local, por lo que, Obispos, Presbíteros y Diáconos que participarían en la celebración deberían de registrarse dos horas antes.

El único medio mexicano acreditado para asistir a la Celebración Eucarística, fue La Pelotera MX, al igual que los medios de comunicación como RAI, EWTN, Luce e Vita, entre otros principalmente italianos, fuimos citados a las 7:30 de la mañana para tener el acceso y por seguridad, ser revisados por guardias suizos, eso sí, con la limitante de no poder transmitir en vivo por tener la señal restringida.

COMIENZA LA CELEBRACIÓN
La Procesión con los Obispos inició a las 9 de la mañana, tal como se tenía previsto, 10 minutos después llegaría al altar Su Santidad León XIV quien encabezó la celebración. Los Obispos se colocaron más cercanos a él y en las naves laterales de la Basílica, algunos de los familiares que lograron acceder a la Basílica estuvieron detrás de ellos, mientras que los diáconos estuvieron en las primeras filas y casi el resto de la Basílica estuvo lleno con más de 2,500 sacerdotes.

La primera lectura, del Profeta Ezequiel fue leída en inglés, donde describió la promesa de Dios de buscar y cuidar a sus ovejas dispersas, representadas por el pueblo de Israel, que había sido abandonado por sus líderes. El salmo responsorial fue cantado en italiano expresando “El Señor es mi Pastor, nada me faltará”, mientras que la segunda lectura fue leída en español en la cual se habló sobre la esperanza, el amor de Dios, y la reconciliación con Dios a través de Jesucristo. Por último, el Evangelio, también en italiano, tocó la parábola de la oveja perdida.

El Papa León XIV se detuvo a hacer una reflexión de cada una de las lecturas leídas en la celebración, expresando tantas ideas con un sentido al sacerdocio que les dio para escoger a cada uno de los presentes con qué quedarse, sin embargo, al final compartió algo similar a un consejo para los neosacerdotes: “Amen a Dios y a los hermanos, sean generosos, fervorosos en la celebración de los sacramentos, en la oración —especialmente en la adoración— y en el ministerio; sean cercanos a su grey, donen su tiempo y sus energías a todos”.
ORDENAN A LOS SACERDOTES
Cada uno de los 32 diáconos fueron llamados por su nombre para ser presentado al Papa, en donde les preguntó sobre su intención de ejercer el sacerdocio. Uno por uno volvieron a pasar para hacer la promesa de obediencia tanto al obispo como a sus sucesores.

Los diáconos tuvieron la imposición de las manos por el Santo Padre, junto a los obispos y los sacerdotes presentes en donde invocaron al Espírito Santo para que les concediera el sacerdocio. Tras una oración llamada consagratoria, en la cual se pide a Dios les confiera a los ordenados el don del sacerdocio, volvieron a pasar para recibir sus nuevas vestiduras, las cuales son la estola y la casulla como símbolos de su ministerio, pero ahora siendo colocados por uno de los sacerdotes u obispos que cada uno de los diáconos seleccionó como padrinos.
Una vez más fueron llamados para ungir sus manos con óleo para de esta forma, quedar consagradas. Como un símbolo del sacerdocio, los sacerdotes recibieron un cáliz y una patena, para pasar de nuevo a recibir el abrazo de la paz, por algunos llamados de bienvenida, en donde el Papa los recibió a cada uno ya como sacerdotes y también se lo dieron entre ellos.
Es curioso cómo varios de los presentes estaban por demás emocionados, algunos incluso con lágrimas y con algunos gritos de felicidad, mientras personal del Vaticano, encargado de mantener el orden y solemnidad en las celebraciones dentro de la Basílica de San Pedro, trataban de hacer que regresara el silencio en el recinto.
LA DESPEDIDA
Tras continuar con la presentación de las ofrendas, se continuó con la Consagración y dar la Comunión a cada uno de los presentes dentro de la Basílica, así como a los fieles que se mantuvieron estoicos en la explanada de la Plaza de San Pedro desafiando el sol y las altas temperaturas.
Un momento de tensión se vivió ya que debido a las temperaturas que se tenían también dentro de la Basílica, así como a que no se tenía una circulación del aire ideal, algunos de los sacerdotes se sintieron mal e incluso, un guardia suizo se desmayó, por lo cual, personal médico se hizo presente para atenderlos fuera de la Basílica.

Tras superar este episodio, y al salir del Papa León XIV, los presentes fueron abandonando el recinto tras dos horas y treinta y cinco minutos que duró la celebración. El mismo personal del Vaticano ayudó a que desalojaran de manera más rápida algunos de los presentes, incluyendo a sacerdotes que se quedaron a apreciar la belleza de la Basílica, así como al personal de prensa que aún no culminaba sus labores.
CON LA FAMILIA
Los tres nuevos sacerdotes potosinos, junto al nuevo sacerdote oriundo de Linares, Nuevo León, tuvieron un convivio con el Arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe y algunos de los sacerdotes mexicanos que se encuentran estudiando en Roma en el Colegio Pontificio Mexicano que es dirigido por el Presbítero potosino Juan Jesús Priego Rivera quien también invitó a algunos de los familiares que pudieron acompañar a los neosacerdotes en este día tan importante para la Iglesia Potosina.

DE REGRESO A CASA
Tal como lo anunció el Arzobispo Cavazos Arizpe, este 8 de julio tendrán una celebración particular para los neosacerdotes donde podrá participar toda la población. De igual forma, tendrán sus respectivas Canta Misas:
- Pbro. Israel Sáncehz Ramírez: En la Sagrada Familia de Nazareth el 9 de julio a las 19:00hrs
- Pbro. Pedro Pablo Ruiz Baltazar: En la Parroquia de San Ciro de Alejandría el 10 de julio a las 12:00hrs
- Pbro. Jiergue Stanley Augustin: En la Parroquia de San Jerónimo el 11 de julio a las 12:00hrs