Trabajadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí han comenzado a colocar láminas en puertas y ventanas del Edificio Central, una medida que deja en claro que la institución prevé un escenario de violencia durante la marcha del 8 de marzo.
A pesar de que la convocatoria ha sido abierta para todas las mujeres y se ha promovido como una manifestación pacífica en el marco del Día Internacional de la Mujer, la universidad se anticipa con estas acciones a posibles daños a sus instalaciones.
Este contraste entre el llamado a la paz y la decisión de blindar el edificio refleja la tensión que rodea las protestas feministas en la ciudad.