MIGUEL MAYA LAVABA ALGO MÁS QUE ROPA

Seductor de periodistas y e intelectuales, la justicia de EUA va tras él



Miguel Maya Romero subió muy rápido a la cresta del éxito empresarial y parece que también caerá muy rápido su imperio levantado, ahora se sabe, con dinero producto del tráfico de cocaína y heroína en Estados Unidos, el negocio honesto que le heredó su padre, las tintorerías Jiffy, solo sirvió de fachada.

Al trascender las detenciones por narcotráfico de su primogénito José Miguel Maya Zacarías y su cuñado Mario Zulaica, el primero detenido en Roma en espera de ser extraditado a EUA y el segundo en Texas, por una investigación realizada por el FBI desde hace varios años y que vincula a las dos familias con el Cartel del Golfo, Maya Romero, siempre sonriente, de buen humor y buscando una oportunidad de negocio, ha guardado un silencio sepulcral.

De acuerdo con personas cercanas a su círculo social, Maya Romero está devastado, con arranques de furia y llanto, teme lo peor: que el brazo de la justicia norteamericana también lo alcance por considerarlo un brazo financiero del Cartel del Golfo a través de su hijo y cuñado.

Aunque al menos desde junio del año pasado en que fue detenido su cuñado Mario Zulaica, se ha dedicado a vender, a rematar bienes inmuebles, autos, joyas, acciones de empresas, a vaciar sus cuentas bancarias, a tratar de borrar rastros del dinero mal habido o manchado de sangre por el tráfico de cocaína y heroína.



En sus portales informativos Astrolabio y Antena San Luis no se ha publicado una carta aclaratoria de Maya Romero señalando que todo es falso o alguna defensa de su imagen de empresario honesto ya hecha añicos, el personal de redacción de ambos medios sigue laborando como si nada hubiera pasado, pero en el fondo hay tensiones y mucha preocupación por el destino de sus plazas laborales.

Estos periodistas temen que pronto se queden sin trabajo y dejen de percibir los jugosos sueldos que aún perciben, eso es lo que les preocupa, no si su patrón resultó un vulgar narcotraficante que les mató el hambre.

El disfrute de su sueño cumplido de convertirse en millonario y ser aceptado por las recelosas élites potosinas, le duró varios años a Maya Romero, comenzó a socializar con familias ricas que eran su modelo aspiracional cuando abrió el Colegio Areté Lomas, con colegiaturas muy elevadas e ingreso muy exclusivo; terminó de integrarse con la boda de su hija Mayelli con Pablo Zendejas Foyo, a la que asistió la crema nata potosina del dinero y el poder político.

Con el mundo a sus pies, Maya Romero quiso convertirse en consejero del CEEPAC, para lo cual contó con la asesoría del “analista político” Oswaldo Ríos Medrano, quien fue el que le sugirió nombrar Astrolabio a su portal noticioso; también sedujo a activistas como Rafael “El Chiquilín” Aguilar, le pagó un diplomado electoral a cambio de que no lo criticara; pero la debilidad de Maya Romero han sido los periodistas, contrató a varias plumas como Jesús Aguilar, Victoriano Martínez, Abelardo Rodríguez y Jaime Nava, con sueldos muy por arriba de los que pagan los corporativos mediáticos locales.

Así es Maya Romero o al menos así quería que lo vieran, como un empresario poderoso y con influencia en los medios de comunicación y sobre todo en la UASLP, nadie sabía entonces, solo su familia, que su riqueza provenía del narcotráfico en EUA, pero sobre el tema de su fortuna súbita, siempre se escuchaba una voz lúcida y sensata que aseguraba: “Maya no solo lava ropa ajena”.

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