Continuando con el análisis iniciado en la entrega anterior, si nos vamos con modas, todos dirán que como equipos de la liga hay que seguir el camino de los Diablos Rojos del México teniendo a peloteros extranjeros, aunque se deje en la banca a peloteros que han sido piezas fundamentales en un equipo.
La realidad es que hubo muchos extranjeros de medio pelo en una infinidad de equipos, que no se notaba que hicieran diferencia, y en teoría eso es lo que deberían de buscarse, extranjeros que sean algo diferente a lo que tú puedes tener de tu base nacional. Nada más le digo, Keury Mella y yo lanzamos el mismo número de innings para los Sultanes de Monterrey, pero un muchacho como Arturo Roque está ganándose a pulso un lugar en la rotación.
Pero todos sabemos que esto es un negocio, puede resultarte mucho más benéfico el poder contar con extranjeros ya formados a los cuales puedes sustituir rápidamente, que contar con nacionales a los cuales normalmente debes de considerarlos a largo plazo
Con todo y que a los extranjeros se les paga en dólares, algunos pueden ser mucho más económicos si se les compara con lo caro que sale la formación, incluyendo el tener scouts, invertir en el desarrollo del pelotero con hospedaje, comidas, recursos materiales, las ligas de desarrollo.
En cambio, al abrir la puerta a tantos peloteros que no fueron formados en el país puede ser benéfico ya que te preocupas como franquicia por el espectáculo que vas a brindar hoy, no por el que puedes dar mañana o en dos años.

Súmele que los equipos ya no reciben dinero por exportar peloteros a sucursales de Ligas Mayores (herencia de Salinas), económicamente no tendría mucho sentido el desarrollar peloteros, prueba de ello que la forma en la cual se tenía el desarrollo de los peloteros de cada equipo concentrados en la Academia “Alejo Peralta” está en desuso y que cada equipo debe de formar por sus propios medios, entiéndase academias, ligas donde puedan participar, así como los básicos de comida y hospedaje, a su propia base nacional.
Aquí viene también una pregunta: El no tener peloteros que sean franquicia, que generalmente son los nacionales, ¿qué tan caro le sale? Si hablamos de épocas pasadas, todos ubican a Remigio Díaz, Agustín Murillo, “El Borrejo” Sandoval, “Metralleta” Ramírez, Pablo Ortega, Matías Carrillo o “Pancho Ponches” en automático con un equipo en particular. ¿Cuáles son los peloteros franquicia (ídolos que sabes que año con año estarán ahí y que son la cara de la organización) que se tienen actualmente en Bravos de León, Saraperos de Saltillo, Tigres de Quintana Roo o Tecos de los Dos Laredos?
Según se indican en las reglas, en 2026 deberán de limitarse a 18 peloteros importados en el roster, ¿habrá quienes le apuesten a un verdadero desarrollo? ¿Cómo hacerlo? ¿Se piensa volver a hacer una Liga Invernal Mexicana para tener a los prospectos jugando? ¿Cómo darles también fogueo a los umpires y que estos tengan una verdadera formación? Y si estas preguntas las extendemos a la Liga Mexicana de Softbol, creo que varias podrían seguir vigentes.
Como mencionamos en una ocasión, esto impactará también a la Liga Arco Mexicana del Pacífico a la cual también van a obligar a hacer su parte, de hecho parece que tendrán que apostarle también a responder parte de estas preguntas y fomentar el desarrollo de peloteros, algo que tradicionalmente no realizan en el circuito invernal.
Siempre se escuchará muy bonito un discurso, pero entrarle a la práctica para poder resolver la problemática que se tiene, eso es otro problema muy distinto, aunque si algo puede aprenderle la LMB a la Liga del Pacífico, es precisamente eso, reunirse para poner de lado los egos, tener una visión a largo plazo y trabajar en conjunto con los objetivos comunes (uno de ellos por ejemplo el tema de los estadios, que es un abismo de diferencia lo que se tiene en México o Monterrey con lo que se tiene en otros parques), aunque cada uno realice lo propio para ganar, tanto en lo económico como en lo deportivo.
Esperamos sus comentarios, estamos a la orden en el twitter@JKrlos_Torres de antemano gracias por el tiempo dedicado para leernos, aunque sea… De pisa y corre.