David Menchaca, la obsesión por los bonosPrianistas y navistas aspiran a ser comisionados
La Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública (CEGAIP) ha estado bajo control de la herencia maldita desde su creación en el gobierno de Marcelo de los Santos Fraga, actualmente la preside David Enrique Menchaca Zúñiga, vinculado al exgobernador Juan Manuel Carreras López y al cartel inmobiliario que acecha a la Sierra de San Miguelito.
El nivel de eficiencia de este organismo ha decaído en los últimos años, Menchaca carece de un compromiso con el interés público, ha propiciado el desorden y el relajamiento, el derroche y la simulación; lo que más le preocupa es el sueldo y prestaciones; tiene un gusto especial por los bonos fuera de toda norma; en el 2021 se aprobó un bono para él de 80 mil pesos, para los comisionados numerarios de 78 mil pesos; la dirección administrativa llegó 40 mil pesos; el de control interno 35 mil y el resto del personal entre mil 300 y 5 mil 500 pesos.

Menchaca es uno de los funcionarios con cuentas pendientes con el Instituto Superior de Fiscalización del Estado, se la ha dificultado comprobar gastos por 371 mil pesos, ya solo le restan 125 mil; y tiene una relación bajo sospecha con el empresario Miguel Maya Romero, cuya sede de la CEGAIP es un edificio de su propiedad y que renta por 164 mil pesos al mes.
Otra comisionada es Ana Cristina García Nales, identificada plenamente con el PAN y con un parentesco político con el exalcalde panista Octavio Pedroza Gaitán; y se le relaciona sentimentalmente con el consejo electoral Marco Ivan Vargas Cuéllar, quien ahora es uno de los aspirantes que participa en el proceso de selección para renovar la CEGAIP.
Vargas Cuéllar es de los que tiene mayor peso en las decisiones del CEEPAC, es del grupo del consejero del INE, Martín Faz Mora, pero ya concluye su periodo y para no quedarse fuera de la nómina busca el apoyo de diputados prianistas para ganar un espacio en la CEGAIP.
El tercer comisionado es José Alfredo Solís Ramírez, carece al igual que Menchaca y García Nales, de un verdadero compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, cercano a los gobiernos prianistas logró el cargo gracias a un amparo que interpuso un tercero y aprovechó para colarse.
Además de Vargas Cuéllar, hay otro aspirante a comisionado, Luis González Lozano que se pone el disfraz de ambientalista pero en realidad es un abogado corporativo ligado, como Menchaca, a los intereses económicos de los fraccionadores que intentan apoderarse de la Sierra de San Miguelito; es dirigente del membrete seudo ecológico y su esposa es pariente de la familia Nava, no cubre los requisitos para ser elegido.