Silvia Guerrero es la muestra de que los sueños se cumplen, además de que el deporte de alto nivel y una carrera universitaria sí pueden ir de la mano
¿Quién dijo que los sueños no se hacían realidad? ¿Quién dijo que combinar una carrera universitaria y a la par estar compitiendo en una liga profesional además de estar representando al país en competencias internacionales no era posible? Que aquella persona que se atrevió a decirlo o siquiera pensarlo, se nota que no conoce a Silvia Guerrero.
Nacida en la capital potosina el 19 de noviembre del 2005, y aunque desde chica la impulsaron a estar en actividades como el voleibol, la natación y en clases de jazz, el gusto por estar con los spikes en la tierra empuñando una bola y un guante lo traía en la sangre, algo que no se puede negar ya que toda su familia ha estado involucrada en el béisbol, su papá estando incluso en la mítica Academia de Pastejé con los entonces Tigres capitalinos, además que su mamá ha llevado a varios equipos de softbol femenil a nacionales. Con el respaldo familiar, ella se abrió su propio camino, aún y donde parecía no haberlo.
En la Liga Minera de Softbol tuvo sus inicios en el softbol cuando se formó una escuela para niñas, aunque ella solamente tenía 7 años, nada la detuvo para jugar en la categoría sub-12 ante niñas más grandes.
En un torneo nacional, aún siendo una niña con apenas 8 años de edad, pero con sueños muy grandes, quedó fascinada al ver a un representativo que llevaba en el pecho el nombre de México, era la selección nacional que dirigía Nancy Prieto, a quien interceptó para hacerle una pregunta con mucha determinación: ¿Qué tengo qué hacer para estar aquí? La manager regiomontana solamente le dijo dos palabras: trabajar mucho.
Esas dos palabras se le grabarían en la mente y estuvo trabajando con su padre, Mario Guerrero para mejorar y cumplir sus sueños. Tres años después, la misma Prieto se quedaría sorprendida por el talento que mostró en uno de los torneos nacionales por la velocidad que tenían sus envíos, ahora ella iría a preguntarle a la pequeña algo con lo que había soñado: ¿te gustaría estar aquí?
Desde ese momento, le dio un plan de trabajo a seguir, siendo supervisada por el Profesor Luis Maya para ser reclutada por el representativo de Nuevo León en CONADE, siempre acompañada de la mano de sus padres en su constante ir y venir.
En lo local, las actuaciones en la Liga Minera en San Luis Potosí continuaron, así como en duelos en Ciudad Valles hasta que pudo cumplir la edad para ingresar a la Liga Tunera, así como en la Liga Municipal, siempre jugando con personas más grandes donde el nivel era mucho mayor, algo que le ayudó con su temple y actitud mostrándolo en las competencias nacionales e internacionales, con los cuales logró en el 2019 el Premio al Mérito Deportivo.

A la par de esto, su preparación académica nunca la dejó de lado, logrando ingresar en el 2022 a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la carrera que le apasionaba tanto como el jugar softbol… Ingeniería Física, una carrera de las denominadas “ciencias rudas”, a la cual pocas personas se atreven a entrar y son, aún menos, las que logran egresar debido a lo complejo de las materias que se llevan y lo demandante que es. Si dedicándose al 100% al estudio es algo complicado poder tener buenas calificaciones, el esfuerzo que ha realizado al combinar el deporte a un alto nivel con una carrera tan demandante es digno de destacar.
Durante el 2023 se dio el anuncio de la creación de la Liga Mexicana de Softbol, en la cual se tendrían a 120 jugadoras, de las cuales 18 serían extranjeras, para poder integrar el circuito. Silvia Guerrero acudió a los try outs esperando poder tener una oportunidad, aunque algunos de los coaches ya la ubicaban, de nueva cuenta tendría que ganarse un lugar ante personas que son más grandes que ella.
El draft mediante el cual podrían ser seleccionadas, se realizó en la Ciudad de México, las lanzadoras irían en la ronda final, incrementando los nervios de la potosina en espera por saber si sería una de las seleccionadas, de nueva cuenta Nancy Prieto iría por ella al igual que cuando tenía 11 años, pero ahora para que se integrara con el equipo de Sultanes Femenil. Sí, su casa ahora sería un verdadero Palacio, el mismo que incluso Grandes Ligas lo ha tomado como casa propia, al ser el parque donde han tenido más partidos fuera de Estados Unidos y Canadá.
Su debut en la Liga Mexicana de Softbol (LMS) se dio en el mismo duelo inaugural cuando vio acción en el jardín izquierdo el 25 de enero del presente año, durante un duelo histórico, no solamente por ser el primer encuentro de la liga, sino porque además su compañera Yanina Treviño firmó un juego sin hit ni carrera en el cual también se rompió el récord de asistencia para un duelo de softbol femenil al tener a 13,408 aficionados en el “Palacio Sultán”, el cual le pertenecía a la inauguración de la Serie Mundial Universitaria en el USA Softbol Hall of Fame Stadium en Oklahoma, al cual fueron 12,533 personas.

Durante ese juego, Silvia Guerrero tuvo el que sería su único turno al bat en la temporada, cuando, en cuenta de 2 bolas y 2 strikes se ponchó viendo el lanzamiento de Yilián Tornes para ser el tercer out de la segunda entrada. En la quinta entrada, Ydalimar González entró a batear de emergente por ella.
Como lanzadora, tuvo acción en 8 encuentros, donde, de nueva cuenta tuvo que ir luchando cada día por ganarse un lugar, además de acoplarse a un nivel al cual no estaba acostumbrada, yendo de menos a más.
En el centro del diamante debutó el 26 de enero con una salida titubeante donde lanzó dos innings aceptando sendas carreras en cada episodio. El 3 de febrero volvería a lanzar ante las entonces líderes, Charros de Jalisco, en el quinto inning donde solamente tuvo un descuido en el séptimo inning al dejarle un lanzamiento cómodo a Verónica Castorena, quien se la desapareció del parque para el triunfo de “las azules” y el descalabro para “Chivis”.

La contraparte vino el 11 de febrero cuando logró su primer triunfo de la temporada, al entrarle al quite por una salida donde explotó temprano Libis Hurtado en el segundo episodio. Ahí lanzó por espacio de 4 capítulos en los cuales metió en cintura a Diablos Femenil permitiendo que Sultanes salieran con el triunfo al son de 9 carreras a 8. Desde ese día, las “fantasmas neonesas” lograron una seguidilla de 10 triunfos en la carretera.
Durante ese tiempo, la estudiante de Ingeniería Física hizo el 23 de febrero una de sus actuaciones más memorables, al lanzar en relevo por 5 entradas y dos tercios, luego de que le dejaran el rancho ardiendo en el primer inning, mostrando que ya podía enfrentarse a retos de mayor dificultad, logrando que el daño de Jalisco sobre su serpentina fuera mínimo y que Monterrey armara otro regreso épico para salir con un triunfo más.
Un hecho con sabor agridulce fue el 25 de febrero cuando por fin tendría su primera apertura en León ante Bravas, equipo que ocupaba el sótano, pero solamente se sostuvo por dos tercios de entrada en la lomita ya que comenzó a sentir algunas molestias físicas que derivaron en que saliera del roster por lesión, quedando fuera de la temporada justo cuando empezaba a afianzarse como una carta fuerte de cara a la postemporada.

Si nos vamos a sus números como lanzadora tuvo acción en 8 encuentros trabajando 20 innings y un tercio. En donde empleó 360 picheos, de los cuales 206 fueron strikes, 105 de ellos debido a que le conectaron de foul. Su récord fue parejo de un triunfo y una derrota. Lograron pisarle el pentágono en 16 ocasiones, 14 de esas ocasiones fueron de manera limpia.
Logró ponchar a 10 rivales, 8 de ellas abanicando la brisa, le pegaron 25 hits, siendo 4 de ellos batazos de dos estaciones y 2 que se fueron al otro lado de la barda, por su parte, otorgó 16 pasaportes a la inicial, dos de ellos de forma intencional, golpeó a 5 rivales y cometió 3 lanzamientos descontrolados. Con todo esto logró poner sus números de WHIP (bases por bolas y hits por innings lanzados) en 2.016.

Al compararla con las 29 lanzadoras que estuvieron viendo acción durante la temporada regular, es claro que deberá trabajar mucho para ser a futuro una lanzadora estelar, pero teniendo 18 años y siendo una de las jugadoras más chicas de la liga, ostentar el puesto 15 en efectividad, ser la número 17 en ponches y contar con el lugar 18 en bases por bolas y hits por innings lanzados, son una prueba de que la soñadora potosina regresará como una guerrera a hacer sus sueños realidad poniendo el nombre de San Luis Potosí y de México muy en alto.
Y usted, amigo lector, ¿qué sueño estaba haciendo realidad a los 18 años?