Manuel Nava, al igual que su sobrino Xavier, de la noche a la mañana se declaró ferviente simpatizante de Morena y ahora apareció como parte del comité que respalda la Cuarta Transformación, así como el proyecto de Claudia Sheinbaum.
Queda demostrado, aquellos que formaron un pesado lastre para la sociedad potosina, y que atinadamente le llaman una «herencia maldita», se intentan acomodar con el partido de moda para querer mantenerse del erario público.

Manuel Nava se suma al caso de Eugenio Govea que apoya a Marcelo Ebrard, con el único objetivo de seguir viviendo del erario, mostrando su ambición por el poder y deja el ver su clásico arribismo sin pudor alguno.
Bien dicen que hijo de tigre, pintito. Salvador Nava, quien fuera un férreo defensor de la democracia y la justicia se volvería a morir al ver lo que sus descendientes han hecho con el legado que tanto se esmeró en construir.